VALERIA DESEADA POR UN HOMBRE MAYOR

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Con apenas 18 años, Valeria es una mujercita muy atractiva, morena, delgada, con una cintura preciosa, unos pompis resaltantes, unos senos pequeños, firmes, carnosos, y unos pezones rosados apetecibles. Pero, lo más hermoso de ella es su dulce carita ovalada, y esos ojos marrones muy dulces, centelleantes, con un toque de picardía muy peculiar.
Ella es casi una niña, pero ya siente con mucha fuerza deseos de ser una mujer. Le gusta vestirse de manera muy provocativa, para mostrar sus encantos. Casi siempre usa unos TOP muy cortitos que dejan ver su delicioso ombligo, los acompaña con una faldita corta que permite mostrar unas piernas espectaculares que la hacen ver súper sexy.
Vestida así, con faldita beige y TOP negro cubierto con un chalequito beige también, Valeria está celebrando su cumpleaños, en su casa, organizado por su madre, rodeada de sus mejores amigos y amigas, jovencitos como ella. Pero, hay un invitado especial que le llama la atención. Es un amigo de su madre, un hombre algo mayor, a quien encuentra interesante. Alto y fornido, con una mirada penetrante y misteriosa que no deja de observarla. Ella siente sus miradas sobre su cuerpo, sus senos, su ombligo descubierto, sus piernas, sus pompis y se siente deseada por ese hombre.
Valeria baila de manera desenfrenada la música de reguetón con sus amigos, mientras toman de una bebida muy sabrosa preparada por el hombre amigo de su madre. Es una mezcla de ron con un concentrado de frutas y algo muy dulce. Esta bebida sabe tan bien que la toma con mucho gusto, mientras siente que un calorcito muy especial recorre su cuerpo, llega hasta su cabeza y sus ganas de bailar y disfrutar se hacen muy fogosas. Busca a uno de sus amigos para bailar un reguetón que le gusta mucho y cuando lo hace se mueve de una manera muy sensual, pega sus pompis de él y mueve sus nalgas divinamente. Su amigo se pega mucho a sus pompis y la frota con su bulto. Ella puede sentir entonces que su bulto crece mucho y siente un escalofrío por toda su conchita.
De pronto, una amiga se lleva a su amigo y el hombre mayor aprovecha para sacarla a bailar. Valeria no puede negarse y baila con él una salsa. El hombre la estrecha muy bien contra su cuerpo y la conduce de una manera muy suave. Valeria siente el cuerpo del hombre pegado al suyo y le gusta, entonces ella se le pega un poquito más para provocarlo mientras se mueve al ritmo de esa salsa tan rica. Puede sentir entonces que su bulto crece rápidamente y lo presiona contra su conchita. Esto le encanta a Valeria y cuando siente el calor de ese bulto sobre su conchita, ésta brota cierta agüita.
El hombre acerca su boca a los oídos de Valeria y le dice que es muy linda y que baila divino. Ella le responde y le dice que él también baila muy bien. Ponen otra salsa más lenta, y como ella se siente muy bien en sus brazos continua bailando. Lo deleitoso de la bebida y estar sintiendo ese bulto del hombre frotando su conchita, la hacen entregarse más al fornido cuerpo de este hombre que la inquieta. Valeria pasa sus brazos por el cuello del hombre y se pega totalmente a él, quiere que él sienta además de su conchita, sus pezones rosaditos que ahora están poniéndose duritos. El hombre reacciona y con sus brazos puestos en la espalda de Valeria, desliza sus manos por debajo del TOP y acaricia su piel mientras la estrecha y presiona más contra su bulto. Valeria siente que brota más agüita de su conchita y cree que esto es demasiado porque está deseando que el hombre la penetre con ese miembro cada vez más abultado.
En eso termina la salsa y Valeria huye del hombre, no sabe que le pasa con él. Le hace sentir unos deseos incontrolables. Ella se siente muy deseada por él y eso le gusta tanto que quisiera que él la penetrara con esa verga tan grande que le frotó mientras bailaban.
La fiesta continúa y Valeria se entrega más a sus amigas y amigos, conversando, bailando desenfrenadamente, mientras sigue tomando de esa bebida tan buena, que la hace sentir súper bien. Ella sigue sintiendo su misteriosa mirada observándola, deseándola, y no puede evitar cruzar miradas con el hombre y cuando lo hacen ella le coquetea lanzándole una sonrisa llena de picardía.
Pasan las horas y se hace tarde, poco a poco, se van retirando los amigos y amigas de Valeria. Ya quedan pocos invitados, sus familiares y el hombre amigo de su madre. El hombre conversa con la madre de Valeria y sus hermanas, pero no para de mirarla, de desnudarla con sus ojos sedientos de ella. Y esa forma de mirarla la inquieta, la turba, le hace sentir, pensar en cosas insospechadas que quisiera que ocurrieran con ese hombre tan interesante.
Al fin llega el momento de la torta, se canta el cumpleaños y se reparte. Una deliciosa torta de chocolate que hace que Valeria se chupe hasta los dedos comiéndola, mientras el hombre la mira y ella aprovecha para lanzarle una mirada muy sugestiva con los dedos en su boca. Se despiden los amigos y amigas de Valeria y se van todos. Sus hermanas se retiran a acostarse y ahora quedan su madre, el hombre y Valeria en la sala.
Suena una música de vallenato y el hombre invita a Valeria a bailar, ella no se puede negar, mejor dicho no quiere, y se deja llevar por el baile de ese cadencioso ritmo, el hombre se mueve muy bien y ella se pega toda a su cuerpo buscando su calor varonil. Una vez más siente su bulto creciendo y buscando su conchita. Valeria aprovecha que su madre se retira por un momento y deja que su bulto ya grande haga contacto con su conchita. Con los movimientos del baile, el frotamiento de su miembro con la conchita ardiente de Valeria es cada vez más fuerte. Ella siente ahora deseos más fuertes que la vez pasada de ser penetrada por la verga de este hombre. Él acerca su boca a los oídos de Valeria y le dice: -Mami, ¡te deseo mucho, quisiera besarte toda! Esto la deja atónita y Valeria lo mira lujuriosamente a los ojos, pero no logra decirle nada.
Termina la música de vallenato y los dos se separan sintiendo un gran fuego por dentro. Regresa la madre de Valeria y le dice que el hombre se va a quedar durmiendo en la casa porque ya es muy tarde. Valeria no se opone, al contrario, por su mente pasan muchas cosas, muchos deseos que agitan su imaginación. El hombre va a dormir en un mueble grande que está cerca de la puerta al cuarto de Valeria. Su madre se retira a su habitación, diciéndole a Valeria que le facilite cobijas y almohadas al hombre. Ella cumple con esto y se va a su cuarto dejando al hombre casi instalado.
Valeria en su cuarto, se desnuda y se pone un babydoll blanco transparente muy provocativo, pues sus senos quedan casi afuera y a través de su transparencia se ve claramente el hilo rosado que tiene puesto. Se acuesta, pero no puede dejar de pensar en el hombre. Los efectos de la bebida y el baile la tienen agitada, su cuerpo le pide a gritos ser besada, acariciada, por todas partes por ese hombre misterioso. Y las últimas palabras que le dijo el hombre le suenan todavía en su mente, la tientan irremediablemente. No aguanta más y sale del cuarto, con su batita blanca transparente. Se encuentra con el hombre frente a frente y él se queda viendo su hermosa figura casi desnuda a través de su deliciosa batita. Ella le dice que tiene frío y se sienta en el mueble, tratando de cubrirse, pero al sentarse el hombre puede ver sus lindos senos claramente, y su bulto crece inconteniblemente. Ella lo nota y siente que su conchita empieza a brotar más agüita mojando su hilo. El hombre se sienta a su lado, desliza sus manos por la bata y toca sus senos, los acaricia dulcemente y Valeria no se opone, más bien desea que continúe haciéndolo, eso y mucho más.
El hombre se acerca a sus labios y la besa, es tan rico que ella se entrega apasionadamente. Ya no puede resistirse al deseo. Ella lo toma por los brazos y lo conduce a su cuarto. El hombre quita su bata dejando ver la hermosura de su cuerpo en todo su esplendor, queda por un momento extasiado ante tanta belleza de ese cuerpito desnudo y tierno. Ella se echa en la cama y abre sus piernas invitándolo a poseerla. Su conchita aguadita y su hilo rosado húmedo dejan entrever unos labios vaginales bellos, preparándose a ser penetrada por esa verga tan rica que este hombre tiene. El hombre no quiere penetrarla tan rápido, la acaricia y besa por todas partes: por su cuello, su abdomen, su ombligo lo besa, toma sus senos, los chupa delicadamente, extrae su néctar, Valeria desfallece, se estremece de pura pasión, disfruta de un placer indescriptible, que nunca antes sintió. El hombre ya desnudo, le muestra su verga, Valeria lo ve hermoso, erecto, grueso, largo, divino. Él lo acerca a su cara, lo pasa por sus mejillas, por su nariz, tiene un olor fascinante, lo acerca a su boquita, ella lo atrapa con sus labios y lo mama, él lo introduce más en su boca y ella siente que la ahoga, pero de puro placer.
Valeria disfruta mamando la verga del hombre en su boca, la siente cada vez más gruesa y dura, y ahora desea intensamente tenerla dentro de su conchita. El hombre parece leer su mente y va deslizando sus labios por su abdomen, llega a su ombligo y lo besa, le mete su lengua y juega con su lindo orificio. Esto la excita mucho, su conchita está súper mojada, se abre sola, quiere sentir esa verga dura y erecta penetrándola hasta lo más profundo de su vagina. El hombre sigue bajando, aparta suavemente ese hilo rosado que apenas cubre su monte de Venus, besa su conchita dulcemente varias veces, desliza su lengua por sus preciosos labios vaginales, introduce su lengua en su divino orificio y frota con ella su clítoris. Valeria está enloquecida de placer, su clítoris se pone erecto, durito. El hombre muerde su clítoris con sus labios y lo succiona, saca su sabroso jugo y se embriaga con él. Valeria no aguanta más y le pide al hombre que se lo meta.
El hombre la tortura un poco más jugando con su clítoris, su lengua la quema mientras lo roza y entra en su vagina una y otra vez, saboreando sus jugos. Entonces, él la hace incorporarse, la hace girar hasta mostrarle su linda, curvilínea espalda, toca sus carnosas y sensuales nalgas, las acaricia, las besa. Esto es demasiado para Valeria, su excitación llega al límite, le pide desesperadamente al hombre que la penetre y la haga suya. El hombre la pone en una postura muy especial sobre la cama: apoyada sobre sus rodillas y brazos, con su rico trasero apuntando hacia él, su vagina se ve hermosa así, abierta esperando que el duro y erecto pene entre a sus profundidades.
El hombre acerca su larga y gruesa verga al húmedo orificio, Valeria siente su cabeza entrando suavemente, su vagina se expande y la deja entrar totalmente, le duele un poco pero le da tanta dicha que no le importa. Valeria mueve su culo al ritmo de las embestidas que le da el hombre con su salvaje verga, ésta entra y sale una y otra vez quemándola, volviéndola loca, la hace gemir de puro placer. En esa posición, como en cuatro, y el hombre embistiéndola en su dulce, tierna vagina, duro por detrás, Valeria parece una bella perrita siendo follada por un poderoso, salvaje can. Sus embestidas se hacen cada vez más fuertes, el hombre la agarra por los hombros y le empuja esa verga con tremendo vigor, Valeria la siente llegar hasta lo más hondo de su ser, ahora ella gime y gime una y otra vez, su éxtasis es descomunal, un orgasmo viene inevitablemente y ella grita sin poderse contener: ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh! El hombre sigue embistiéndola implacablemente, y Valeria responde batiendo su culo siguiendo ese ritmo celestial, viene otro orgasmo fortísimo y ella aprieta con su vagina la verga del hombre, la succiona, el hombre no resiste más, gime y grita también, mientras su pene explota y descarga muchísima leche dentro de su ardiente cueva vaginal.
El orgasmo de Valeria es ahora múltiple, mientras siente esa rica leche corriendo dentro de ella, tanto ella como el hombre gritan dejándose llevar por el inmenso placer: ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh! ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhh! Valeria se siente totalmente poseída por este hombre tan salvaje y él se siente en el cielo después de hacer suya a esta criatura tan tierna, tan deliciosa, pero al mismo tiempo, tan ardiente y sensual.

Sagitariana

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