Pension Sofia
Acababa de llegar a Madrid. Había llegado con el tiempo justo por el retraso del puñetero tren y no tenía sitio donde quedarme. Al día siguiente comenzaba a trabajar. Me habían llamado con mucha premura y debía de incorporarme inmediatamente. No me había dado tiempo a buscar piso ni nada por lo que decidí que pasaría unos días en una pensión y luego ya vería donde buscaría un piso.
Me di unas vueltas por alrededor de la estación y no encontré ningún sitio donde quedarme, hasta que por fin pude encontrar una modesta pensión donde hospedarme. Me abrió la puerta una mujer de unos sesenta años, pelo recogido hacia atrás con un moño, grandes gafas, alta, robusta con un pecho abundante, que se dejaba entrever tras una chaqueta ajustada con los botones a punto de reventar. Se mostró muy amable y me dijo que podía alquilarme una habitación si así lo deseaba. La pensión era una casa vieja en la cual la mujer alquilaba las habitaciones que le sobraban. Desde luego era todo menos lujosa pero pensé que para pasar unos días estaría bien. Me enseño mi habitación. No era demasiado grande pero tenia pase. Luego, a la hora de cenar me enseñaría a los otros huéspedes de la pensión. Llego la hora de cenar y ahí estaban los demás.
La primera era Anita, una chica estudiante de unos veinte años, delgadita, de estética punki, cabeza rapada, pendientes y aros por todos los lados de su cuerpo y tatuajes a más no poder.
Otro un marroquí, Mustafa, que no llegaría a los cincuenta años, bigote, regordete y calvo.
De momento no había nadie más en la pensión porque ella, Sofía la dueña, decía que quería que aquello fuera una gran familia y que vigilara muy mucho a quien metía dentro de su casa. Yo le había gustado desde un principio porque al parecer parecía muy buena persona y eso le inspiraba confianza. Cuando terminamos de cenar Sofía nos invito a que nos retiráramos a nuestras habitaciones a pesar de ser nada más que las nueve de la noche ya que para ella el descanso era primordial. Tanto Anita como Mustafa marcharon gustosos a sus habitaciones sin protestar. A mi no me apetecía demasiado pero tampoco estaba para protestar mucho y si de todas maneras iba a estar tan solo unos días tampoco era cuestión de protestar.
Me dirigí a mi habitación y me eche en la cama. Claro esta no me podía dormir. Daba vueltas y vueltas sin poder conciliar el sueño. Pasado un tiempo oí un ruido extraño en el pasillo. Me extraño quien podría ser, así que fui hacia la puerta y abrí una pequeña rendija para ver lo que estaba pasando…y me quede de piedra.
Anita estaba en el pasillo sin nada que cubriera sus pechos. Se podía ver sus pechos pequeños con dos aros en cada uno de sus pezones y unos tatuajes que casi le cubrían los brazos y parte del pecho. Y junto a ella estaba Sofía la cual tenía fuera de su chaqueta una de sus enormes tetas. Anita la cogia y la chupaba con deleite a mas no poder llevándose el pezón a la boca. Mientras Sofía con una de sus manos acariciaba los senos de Anita mientras con la otra agarraba su cabeza llevándola hacia su pezón. Entonces Anita deslizo una de sus manos entre los muslos de Sofía y la llevo hacia su coño el cual se veía empapado por entre sus bragas. Acaricio su sexo, abriéndose paso entre la abundante mata de pelo que poseía Sofía. Esta daba pequeños gemidos de placer cuando Ana la tocaba por esa zona mientras le chupaba su gran seno.
Sigue así pequeña, sigue… no sabes el placer que me das…es delicioso
Te gusta…si solo quiero hacerte feliz
Pues sigue, que lo estas consiguiendo
Pero al girar mi cabeza hacia el fondo del pasillo vi algo que me sorprendió aún más. Mustafa estaba en la puerta de su habitación, completamente desnudo, con su velludo y regordete cuerpo mirando a las mujeres. Lo estaba haciendo sin disimulo y las mujeres desde luego que sabían de su presencia. Vi que tenía entre sus manos un enorme pene totalmente erecto y chorreante que se estaba masturbando mientras miraba a las mujeres. Ellas seguían a lo suyo sin que les importara que Mustafa las estuviera mirando.
¿Te gusta mirar como me follo a Sofía, Mustafa?- dijo Anita
Si…mucho- decía Mustafa mientras aumentaba el ritmo de la masturbación
También te lo puedo hacer a ti…esa polla parece que ya ha sufrido bastante. ¿Me dejas que vaya a consolar al pobrecito, Sofía?
Claro que si, anda ve y follatelo, pero no creas que se me olvida que me dejas a medias
Tranquila ya te compensare…
Anita beso en los labios a Sofía y se dirigió hacia la habitación de Mustafa. Cogiendole la polla lo metió para dentro, cerrando a continuación la puerta.
Sofía se metió entonces la teta que le había estado saboreando la joven dentro de su chaqueta y fue caminando por el pasillo. Yo cerré la puerta inmediatamente y me metí en la cama. Oí sus pasos como se acercaban por el pasillo y al llegar a la altura de mi puerta se detuvieron. Entonces la puerta se abrió y Sofía paso a mi habitación. Yo me hice el sorprendido.
Sofía, ¿qué es lo que quiere?
¿Te ha gustado?
El que, no la entiendo
Vamos no te hagas el sorprendido, te crees que no hemos visto como mirabas
Me quede blanco al descubrir que me habían sorprendido mirando.
Además teniendo en cuenta la dura que pareces tener la polla debajo de ese calzoncillo yo diría que te has puesto muy cachondo viéndonos
Lo siento… oí ruidos me asome y yo no pretendía…
En esto que se comenzaron a oír los gemidos y chillidos que estaban dando Anita debido a la follada del moro. Eran bestiales.
Vaya pues parece que ellos se lo están pasando bien…menudo instrumento tiene el Mustafa. Mete unas folladas de miedo
Doña Sofía entonces me miro.
El caso es que al final yo me he quedado a medias y debo de terminar lo que ya he comenzado, no crees… tengo el chocho empapado y no puedo estar así toda la noche y, aprovechando que tu estas aquí me parece que te vas a tener que encargar…
Sofía desabrocho su chaqueta y de ella quedaron libres dos grandes tetas, caídas pero con unos pezones grandes y sonrosados. Después se bajo la falda y las bragas y apareció un coño peludo y grande al cual le chorreaba todos los flujos entre los pelos. Se acerco hacia mí.
Sofía que va a hacer…no … no lo haga… que tengo novia
¿Novia?, mejor, así no te tendré que explicar como se folla
Aparto la sabana y luego se abalanzó sobre mis calzoncillos quitándolos y dejando mi miembro erecto al descubierto.
No no lo haga
¿Que pasa?, ¿acaso no te gustan las mujeres de tetas grandes o que?
No no es eso… es que no debo
Pues cállate y disfruta
Sofía agarro mi polla y se la metió entera en la boca. La chupaba y cuanto más la chupaba más difícil me resultaba a mí contenerme. Se la metía enterita. Después se la sacaba y la metía entre sus tetas jugueteando con ella para luego volver a chuparla.
Vaya, parece que esto va cogiendo tono… que polla mas buena tienes… ahora me vas a follar
Se coloco encima de mí y se metió toda mi polla dentro de su coño húmedo entrando sin ninguna dificultad. Cada vez que botaba sus tetas iban arriba y abajo, hasta que ya no pude más y se las agarre, metiéndomelas en la boca. Mi erección se puso a tope.
Eso es, así chupame las tetas como tu sabes…follame…follame… que bien que lo haces querido
Pero esto tuvo sus consecuencias y estas fueron que me corrí inmediatamente echando abundante leche dentro del coño de Sofía.
¿Qué has hecho?...ya te has corrido… pero si no llevamos ni diez minutos
Lo siento… no pude aguantar mas
Ah no, yo no me quedo así… si tu te has corrido yo también…así que prepárate
En ese momento Sofía saco mi polla de su coño y , poniéndose de rodillas sobre mi cara, agarro mi cabeza y la dirigió hacia su coño.
Chupa…chupa hasta que me corra…no me vas a dejar a medias…comete el coño
Mi boca se estampo contra su coño y en ella hubo una mezcla de sabores. Por una parte sus flujos que no paraban de salir e inundaban mi boca. Por otra todo el semen que había echado dentro ahora estaba saliendo y me lo estaba tragando. Mi propio semen. Pero ella no paraba y me espoleaba para que siguiera. Sus gemidos aumentaban y deduje que estaba a punto de correrse, hasta que por fin llego el momento y se corrió mientras mi cara quedaba completamente bañada de todos aquellos jugos.
Sofía callo rendida a mi lado y yo no pude ni moverme. A lo lejos Anita y Mustafa se oían con mas fuerza que al principio si cabe.
Estos van para toda la noche- dijo Sofía- … bueno, al final no ha estado tan mal. Dime ¿te importa que me quede contigo aquí esta noche?
Bueno…- dije ya casi sin fuerzas
De acuerdo… quien sabe… a lo mejor si recuperamos fuerzas a media noche cae otro polvote.
Cuando oí aquello me di cuenta de que en esa casa, con un ambiente tan familiar se follaba a base de bien y que mas vale que me fuera preparando para lo que podía venir.
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narrador_erotico escribió:
Re: Pension Sofia
Esta bueno tu relato gato, pero me hubiera gustado ke lo extendieras un poco mas y ke relataras algo de lo ke hicieron Anita y Mustafa, ahi te dejo mi puntuacion
2009-03-21 19:45:41
Manu
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