Mi pareja profesora y sus alumnas I
Mi experiencia en mi vida sexual comienza a gestarse cuando siendo una pequeña adolescente sentía una tremenda atracción hacia las mujeres. Lo del lesbianismo era algo que no estaba cercano a mis conceptos habituales y no le daba tanta importancia, salvo cuando tuve mi primer beso con una compañera en la enseñanza media en Chile, mi país (la secundaria en otros países). Pero no es mi primera experiencia la que les quiero contar, sino que ahonda en como el mundo de las jovencitas en el colegio se transforma en un volcán en erupción con muchas nuevas jovencitas que aumentan en la sociedad el número de lesbianas en mi país y en el mundo.
Soy Abogada de profesión y modelo de ocasión (no de pasarelas pero si de fotografías para algunas tiendas comerciales). Tengo 1,71 de estatura, trigueña con el pelo largo. Ojos celestes, muy bonita de cara, con unas medidas de 91-60-92 aprox.. piel mate y la verdad es que soy muy agradable y simpática con quienes me rodean.
No tengo una pareja estable, pero el verdadero amor y pasión de mi vida es una enfermera que conocí luego de una operación y que con la cual tuve una serie de encuentros muy calientes. Si bien ella está fuera del país mantenemos contacto y la verdad es que ambas tenemos ganas de vernos de nuevo. Como no desperdicio mi tiempo en el sexo conocí a una estupenda profesora en una fiesta que muchas chicas lesbianas y bisexuales frecuentan. Nos hicimos amigas con ella (Ángela es su nombre) y luego de confesarme que tenía muchas ganas de tener sexo con una mujer, obviamente accedí y hemos frecuentado muchas veces.
Una vez en clases de Educación Cívica necesitaba un apoyo sobre todo en las materias legislativas del país. Pidió permiso en la dirección si podía ayudarle dado mi experiencia como abogada en diversos temas. Accedieron y fui a una de sus clases.
Ella hace clases en un colegio sólo de mujeres en el sector alto de la capital (es decir, en la clase alta de Santiago). Fui vestida completamente de negro, un traje de dos piezas, con una camiseta negra ajustada debajo de la chaqueta y una falda bonita con pantys de color negro también. Debo reconocer que mi intención era sólo una labor docente, sin embargo cuando entre a la sala vi como algunas jóvenes me miraba de una manera más atenta e intensa que otras. Luego de mi charla sonó el timbre del recreo. Ángela, la profesora del curso, quien estaba todo el tiempo observando mi labor, me contaba de que algunas chicas estaban muy atentas en lo que yo decía; pero ese comentario era de doble sentido.
En la segunda hora hacía mas calor y yo opté por sacarme la chaqueta. Reconozco que no solo era el calor sino que también mi curiosidad por saber como me miraran las jóvenes.
Muchas de ellas eran realmente hermosas, muy desarrolladas y curvilíneas. Algunas de ellas con la falda muy corta y podía verles que sus piernas eran muy lindas, contorneadas y firmes.
Al término de mi charla (bastante productiva en todo caso) se me acercaron algunas chicas para hablar sobre el tema. Todo normal salvo dos chicas que me llamaron la atención. Una era rubia alta, muy pechugona y con una personalidad tremenda. Era muy bonita y su nombre era Pamela. Ángela me contó que sabía del rumor que ella era una bisexual con una historia bastante grande para una adolescente. Me dijo que era de armas tomar.
Sin embargo la que me llamó más la atención fue una joven demasiado linda para mi gusto. Se llamaba Natalia. Sencillamente preciosa, un rostro angelical y tierno un poco mas baja que Alejandra pero con una mejor figura. Tenía el pelo castaño oscuro y unos labios realmente lindos. Ella a diferencia de Pamela (que me comía con su vista) estuvo charlando conmigo sobre la carrera de Derecho que era la que realmente iba a estudiar y siempre me miró a los ojos cuando conversábamos.
La experiencia fue provechosa y luego de despedirme nos fuimos en el auto de Ángela charlando de este día de clases.
Tiempo después Ángela me llamó por teléfono, pensé que era para que nos viéramos, pero me dice que en el colegio vieron con buenos ojos mi presencia en el colegio. Me dijo que lo que necesitan las jóvenes son profesionales de las distintas carreras que ellas postulan y que seria bueno ir de nuevo para informarles a las alumnas de lo que necesitaban.
Me preparé al máximo para aquello, pero no en lo de las charlas (las abogadas tenemos mucho bla, bla, bla,) sino que en lo respecto a Natalia. Llegué ese día ahora completamente vestida de azul claro. Traje de dos piezas, con chaqueta azul y otra camiseta ajustada del mismo color. Esta vez la diferencia estaba en que no iba vestida con falda sino que con un pantalón de tela totalmente ajustado a mis piernas.
Puede ver como alguna de ellas estaban contentas de verme. Divisé a Pamela y su cara de lujuria era tremenda. Lo malo es que no estaba presente Natalia. Quise preguntar por ella pero no quise despertar sospecha alguna. Ángela tuvo que abandonar la sala por unos instantes mientras charlaba con las alumnas sobre la carrera y sobre cuestiones de leyes en general. Sin que hubiese un calor considerable me saco la chaqueta y mi cuerpo armonioso (porque así es mi cuerpo) estaba dentro de una camiseta y pantalones ajustados. Está más provocativa que la vez anterior. Sentía que cuando me agachaba por alguna situación en particular había un extraño silencio. Estaba claro que mi figura tenía la atención de algunas en la sala. Además llevaba debajo un calzoncito muy pequeños con encajes y de color azul, por supuesto y esto se notaba en mi trasero.
Mi alegría llegó cuando por la puerta ingresó Natalia. No se cual fue mi cara pero su rostro se le iluminó (y creo que el mío también). Me dijo que estaba en reunión del centro de alumnos y que debía terminar algunos asuntos.
Luego es Ángela quien llega y luego de echarme una mirada un poco Hot, por la vestimenta claro, me dice que continúe con mi charla.
Al terminar de nuevo se acercaron algunas alumnas para charlar lo último. La verdad es que yo sólo quería estar y hablar con Natalia. Mi impresión hacia ella era de mucho interés pero no tanto sexual sino algo más amigable, ella tenía 18 años.
Ángela la más extrovertida era quien me preguntaba cosas más personales, pero yo solo respondía evasivamente.
Al fin se me acercó Natalia y le pregunté como estaba. Me dijo que bien y que las charlas de Derecho le habían sido muy útiles para tener claro mayores aspectos de su vocación como futura abogada.
Realmente me la quería comer a besos. Esos labios eran tan lindos y suaves. Ella al saludarme siempre me daba un beso en la mejilla y no era de aquellas que tienen por costumbre de solo colocar la cara. No ella colocaba sus labios en mi y yo también,
La verdad es que esto era parecido cuando tuve mi primer romance con una compañera de colegio. No era nada sexual, era algo mas lindo. No podía obviar lo muy desarrollada y estupenda que estaba, pero aún así no podía ni quería mirarla con ojos de lujuria.
Pero sabía que esto estaba por cambiar…
Fin al Capítulo I
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Autor: Barbary barbaraira72@gmail.com
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