Mi hijo me convirtió en su amante (I) Medalla de Oro Mejor relato Porneia 2009-2010 y ( Mejor relato 2009/10 Cat. Amor Filial)
El pasado mayo, un viernes a medio dia, me puse junto a la piscina, a tomar el sol para empezar a broncearme, de cara al verano. Mi marido se había marchado esa mañana a Madrid a pasar el fin de semana con su anciana madre y sus hermanos, yo me encontraba sola en casa, ya que la asistenta tampoco regresaría hasta el lunes por la mañana. Me puse antisolar y me tumbé en la hamaca a leer El arpista ciego de Terenci Moix. Al poco, aburrida, dejé el libro y, como estaba sola, me quité también la parte baja del bikini, para que no me quedaran marcas en el cuerpo. Me tumbé boca arriba con los brazos y las piernas abiertas para recibir mejor el sol y, al poco, me quedé dormida. Más tarde, percibí que alguien se estaba bañando, miré hacia la piscina y era mi hijo que, al verme ya despierta, salió y vino hacia mi. Al darme cuenta que yo estaba completamente desnuda, me tapé la zona del pubis con una toalla. El estaba desnudo, pero eso era lo normal en él desde niño, que no usaba bañador cuando no había ninguna persona extraña a la familia. Tanto mi hija, como mi marido y yo estábamos acostumbrados a verlo así en la piscina. Conocía cada centímetro de su cuerpo. A sus 21 años sobrepasa en altura a su padre en dos centímetro, o sea, mide 1,88 m., pero menos robusto. Desde niño practica mucho la natación y el tenis, eso le da un aspecto a su cuerpo, como de atleta. Su verga, en erección es un poquito mas grande que la de su padre, unos 21 cms. y gorda. Casi todo su cuerpo está cubierto de vello corto y suave, que le da un aire muy varonil.. Se acercó a saludarme con un beso, como siempre y yo, riéndome, lo aparté porque me estaba mojando con el agua que caía de su cuerpo. El riéndose también, pero más fuerte, de un tirón, me quitó la toalla con la que me había tapado y se apartó para secarse, yo me levanté y corrí tras él para quitarle la toalla y él riéndose más y con ganas de jugar, corría delante de mi, dándole la vuelta a la piscina, hasta que se paró y yo tropecé con él, cayendo los dos al césped. Entre juegos y risas, los dos completamente desnudos, rodamos por la hierba pugnando ambos por la posesión de la toalla. Seguíamos rodando y jugando, pero la toalla ya había quedado varios metros mas atrás. En una de las volteretas, él quedó encima de mi y me plató un beso en la boca, yo cerré mis labios y quedé rígida, noté su verga dura entre mis piernas. Lo empujé a un lado y me tiré al agua, pero él me siguió. Le grité que no me gustaban los juegos dentro del agua, que me asustaba y me iba apartando a medida que él nadaba hacia mi sonriendo. Cuando me di cuenta, yo estaba contra la pared de la piscina, de pie, en la parte menos honda, llegó y me abrazó e intentó de nuevo besarme, yo aparté mi cara a un lado y mi cerebro trabajaba a la velocidad de un Pentium. Por una parte sabia que no debía consentirle que me besara en la boca, soy su madre pero, por otra parte, por eso mismo por ser su madre, porqué no darle ese momento de felicidad a mi propio hijo. El, manteniéndome abrazada, acercó su boca a mi oído y me dijo, casi en un susurro: mami, por qué no das a tu hijo lo que das a otros? Eso me desarmó, rompió mis defensas, me vino al pensamiento que yo hacia meses, me entregaba a mi amante y a otros hombres y mujeres. Lo miré a los ojos y no fui capaz de resistirme a mi propio hijo, yo misma me abracé a él y lo besé en la boca, primero con ternura y enseguida nos entregamos a un beso apasionado, mientras con nuestras manos nos recorríamos los cuerpos. Sin dejar de besarnos, él restregaba su cuerpo contra el mío enterró su boca, sorbiendo mis jugos y metiendo toda su lengua dentro, moviéndola de abajo hacia arriba y viceversa. Mi coño era ya un manantial, yo misma me masajeaba las tetas y pellizcaba mis pezones, convulsionándome por tanto placer que mi hijo me estaba proporcionando. Por fin se apoderó de mi clítoris con sus labios, titilaba la punta de su lengua sobre él y me transportaba al séptimo cielo, mientras yo misma alzaba mi pelvis espasmódicamente, para un mejor contacto con su lengua y mi cabeza giraba de un lado a otro, entre gemidos, cada vez más guturales.. De pronto rompí en un orgasmo apoteósico, de esos que te dejan marcada, me pareció derretirme como un terrón de azúcar en el café, un placer total me inundó hasta la ultima célula de mi cuerpo, como el agua penetra en cada hueco de una esponja, hasta me oriné sin percibirlo, de puro gusto. Mi hijo subió a besarme y me acariciaba con mucho amor, mientras me recuperaba y me susurraba al oído: mami eres fantástica, eres única, eres la mejor madre del mundo, te amo con locura…. Ese fue mi primer orgasmo con mi hijo, después vendrían más, muchos más…. hasta hoy y espero que se repitan por mucho tiempo.
Nos refrescamos en la ducha de la piscina y entramos desnudos a la casa, en busca de unas cervezas frías. Yo me senté en una silla de la cocina a beber mi cerveza y mi hijo arrimó un taburete delante de mi y se sentó mirándome, con sus brazos sobre mis piernas y me dijo lo siguiente: mami, mi hermana y yo hemos comentado que, desde hace unos meses, tanto papá como tu, estáis siempre alegres y muy rejuvenecidos, especialmente tu, que ahora estás mucho más guapa y hasta tu ropa ha cambiado, te vemos muy sexy. Hemos llegado a la conclusión que tienes un amante, con la aprobación de papá y nosotros también lo vemos muy bien, porque habéis cambiado a mucho mejor. Le tomé la cara y le di un beso suave en los labios dándole las gracias por el cariño que me demostraba tanto por parte de él, como también por parte de mi hija. La verdad es que estoy muy orgullosa de mi familia, me quieren, me miman, son felices de verme feliz.
El me miraba expectante y yo le conté toda la verdad de las experiencias que venia viviendo, desde hacia unos meses. Le conté cómo era antes, cómo descubrí mi verdadera sexualidad, cómo conocí a Julio, mi amante y a su esposa Karina…en fin, le conté todo lo vivido, con sinceridad. Cuando terminé, él se levantó y yo también, me abrazó y me besaba por toda la cara con tanta ternura y amor, que me emocioné y algunas lágrimas rodaron por mis mejillas. Un poco ruborizada, lo aparté y le dije, anda vete a duchar que yo voy a preparar algo para que comamos. Cuando él regresó, le pedí que llevara todo aquello al comedor, mientras yo me daba una ducha. Durante la comida, me hizo un montón de preguntas, me pedía algunos detalles de cómo era Julio y me confesó que, desde que estuvo convencido de que yo tenía un amante, empezó a experimentar algo como celos y que, al mismo tiempo, empezó a darse cuenta de mi sensualidad y ya no podía controlar el deseo de hacer el amor conmigo. Como ya habíamos terminado la comida, me levanté, me acerqué a donde él estaba sentado y, desde su espalda le tomé la cara y lo besé, diciéndole… cariño me llena de orgullo tu confesión, tu sinceridad y tu amor. Ahora, mientras yo recojo todo esto, prepara tu el café y las copas. Seguíamos desnudos con toda naturalidad, ya no sentía yo pudor por que me viera. Me llevé una toalla, la extendí en un sofá del salón y me senté sobre ella, al poco llegó Daniel con el café y se sentó junto a mi. Después del café le pedí una copa de pacharán con hielo, él se preparó otra y volvió a mi lado, pasando un brazo por mi cintura. Entre trago y trago nos besábamos y acariciábamos, con caras de enamorados. Vi que su hermosa polla la tenía completamente tiesa y yo, con un trago de pacharán en la boca, me incliné y le derramé el liquido por el capullo brillante y luego trataba de recuperarlo con la lengua, mirándolo a los ojos. Mi hijo empezó a gemir de placer y yo engullí toda su polla hasta la garganta, jugando con mi lengua en su derredor, con una mano se la masajeaba y con la otra hurgaba por sus huevos. Mi hijo recostó su cabeza en el respaldo y desplazó su culo hasta el borde del sofá, con lo que dejó a mi alcance su ojete. Mojé un dedo en el pacharán y, al mismo tiempo que le mamaba su verga, le metí el dedo en su culo. Gemia él de placer y me decía, sí mami, sigue, sigue….ohhhhhh mami, qué gustooooo. Yo quería hacer feliz a mi hijo, queria que gozara tanto o más que mi amante y….qué gozada para mi, tener su hermosa y palpitante polla en mi boca por primera vez, uuuummmmm, me sentía muy feliz. Con una mano me acaricia una teta y con la otra sobre mi cabeza, me seguía diciendo, sigue, sigue, por favor mami. Al poco me avisó que se venía, que no aguantaba más y yo apreté mis labios alrededor de su verga y movía mi dedo dentro de su culo sin parar. Dio un fuerte gemido y descargó en mi garganta su caliente y rica simiente. Seguí chupando y tragando hasta la ultima gota de aquel manjar, que mi hijo me obsequiaba por primera vez. Ummmmm, yo me sentía la mujer más dichosa del mundo, mientras recogia con mis dedos el semen que resbalaba por mi barbilla y lo llevaba a mi boca. Nos unimos en un beso de amor, tierno y apasionado y, así, unidos en un abrazo, nos quedamos un rato dormidos sobre el sofá.
Cuando desperté, lo tenia casi encima, totalmente dormido. Con cuidado para no despertarlo, lo aparté y tumbé en el sofá, poniéndole un cojin bajo la cabeza. Yo me fui a la piscina a nadar un rato. Cuando mi hijo apareció más tarde, me acompañó en el agua y nos pasamos un buen rato jugando. Después él quiso hacer el amor conmigo y yo le dije que, en ese momento no, que queria rodear esa primera vez con un ambiente más especial, algo que recordáramos siempre. Le dije que, como teníamos esa noche del viernes, más el sábado completo y el domingo hasta medio dia, que nos iríamos a otra población, a un buen hotel y…bueno… me gustaba la idea de tener una luna de miel con mi propio hijo. A él le entusiasmó la idea y pronto entramos a la casa a prepararnos y recoger las cosas que llevaríamos.
Estaba oscureciendo cuando enfilamos la autopista en dirección sur. Conducía mi hijo, yo no paraba de mirarlo embelesada. Lo veía guapísimo, varonil, todo un hombre. Al llegar a la salida de Benidorm, sin preguntarme, salió de la autopista. Me dijo que conocía un hotel muy bueno, junto al mar. Aparcó a la puerta y entró él solo, al poco, con la tarjeta-llave en la mano, me invitó a entrar, acompañados por un mozo que llevaba nuestro equipaje. Al entrar al hotel, me gustó, rezumaba lujo por todas partes, claro, era un cinco estrellas, jajaja. Le dio la tarjeta-llave al mozo y le dijo que subiera nuestro equipaje y que estaríamos en el pub situado a la izquierda del salón de entrada. Nos sentamos junto a una mesita muy coqueta, en ambiente muy íntimo de media luz y se escuchaba a Juan Manuel Serrat…”nací en el mediterráneo”., pidió unos whisquis, el mozo nos trajo la llave y mi hijo le dio una buena propina. La verdad es que aquel ambiente invitaba al romanticismo. Hablamos poco, nos besamos mucho y, a la media hora, subíamos en el ascensor. Mi hijo abrió la puerta y con risas, me tomó en brazos, jajaja…como recién casados en su luna de miel, qué feliz me sentía, mientras me llevaba adentro. Era una suite inmensa, con un salón muy lujosamente amueblado y, el dormitorio, también refinado y espacioso, con dos camas grandísimas. Me depositó sobre una de ellas y me dio un beso delicioso, diciéndome que me amaba y que era muy feliz. Después, entre arrumacos, nos metimos los dos un rato al jacuzzi y enseguida nos vestimos elegantes para ir a cenar. El escogió la ropa que yo luciría esa noche para él. Un vestido rojo, ajustado, muy por encima de mis rodillas, con un gran escote redondo, de tirantes y con la espalda al aire. Me hizo probar varios sujetadores y, al final, prefirió que no llevara ninguno. Debajo solo llevaba una tanguita de seda blanca, transparente. De entre las medias, escogió unas blancas caladas con algunos dibujos, hasta medio muslo y unos zapatos rojos de alto tacón. Mi pelo negro, largo y ondulado, lo llevaba suelto. Al cuello, una cadenita de oro, a juego con mis pendientes y una pulserita de oro, del mismo conjunto. Mis labios, pintados de rojo y mis uñas de transparente. Al verme lista, me miró bien y me dijo: eres la mujer más bella de mi vida, estoy muy orgulloso de tener tal madre y nos besamos.
Me llevó a un restaurante mexicano muy lindo. Unos mariachis pasaban junto a las mesas cantando y tocando sus instrumentos. Mi hijo les hizo una seña, vinieron junto a nosotros y nos dedicaron unas rancheras muy dulces, que me hicieron soltar unas lágrimas de felicidad. La cena transcurrió muy romántica y, como la comida mexicana tiene mucho picante, no parábamos de beber y beber, sin faltar el tequila, claro…jo…cuando salimos a eso de las doce de la noche, ibamos como esquiadores, jajaja. Despues me llevó a bailar, era un lugar de parejas, con música romántica. Aquello estaba muy lleno, claro, era la noche del viernes, pero mi hijo consiguió una mesa, junto a la pared, con asiento corrido y poca luz. Seguro que soltó una buena propina.
Bailamos pegaditos y besandonos, como dos enamorados, pero a mi hijo no le bajaba la erección y allí era imposible “solucionarle” el problema, así que pronto decidimos irnos al hotel. Por el camino me dijo que le dolía, se la toqué y efectivamente, la tenía súper dura, me compadecí y le dije que se apartara de la carretera. Tan pronto paró, se la saqué y le hice una mamada profunda, ayudándome con las manos. En pocos minutos me inundó la garganta con su espesa y caliente leche, que yo aproveché hasta la ultima gota. Aunque no se le bajó la erección, pero ya un poco más calmado, proseguimos el camino al hotel. Yo iba muy mojada de flujos vaginales, también necesitaba urgente llegar a nuestro lecho de amor, donde me entregaría totalmente a él. Esa noche iba a follar por primera vez con mi amado hijo.
Una vez en la suite, casi sin separar nuestras bocas, nos fuimos desnudando uno al otro y caímos en la cama con deseos in contenidos, comiéndonos literalmente uno al otro. Bajó con su boca a mi entrepierna y después de algunas lamidas, le pedí que por favor, me hiciera suya, quería sentirlo dentro de mi, lo necesitaba. Colocó una almohada bajo mis caderas para alzar mi pelvis, se arrodilló entre mis piernas abiertas y colocó su glande entre mis labios mayores y siguió con una suave penetración, mirándonos a los ojos con infinito amor. Yo iba recibiendo a mi hijo en mi interior, en una explosión de anhelante felicidad. Mi hijo me miraba emocionado, sin poder creer que su sueño se estaba convirtiendo en realidad, hacer el amor con su amada madre. La caliente y hermosa polla de mi propio hijo, se abría paso dentro de mi vagina….sublime… Es imposible describir con palabras ese momento crucial de nuestras vidas, fue, como dijo aquel torero andaluz…. im - presionante.
Una vez que sus testículos se pegaron a mis nalgas, estiró las piernas y apoyándose en sus codos, comenzó un mete y saca glorioso. Nuestra emoción hizo que pronto empezara yo a subir mi pelvis en la búsqueda de una mayor penetración y él aceleró el ritmo de la follada, con gemidos que se fundían con los míos. Fue una follada emocionada y emocionante entre madre e hijo, fué una follada intensa, gloriosa, donde los sentidos y los sentimientos gozaban a la par. El amor más puro, el de una madre y un hijo, quedaba coronado con la entrega sin límites del instinto más primario e íntimo de la humanidad. Nuestros cuerpos se estremecían por las convulsiones del placer y la polla de mi hijo entraba una y otra vez gozosa en el interior de esta madre, a la que estaba haciendo tan feliz. Y pronto los sentidos reclamaron su parte, mi hijo rebotaba sobre mí con increíble energía y mi sensual cuerpo lo desafiaba con lujuriosa posesión. Con mis pies cruzados tras él, nos buscábamos con embestidas descontroladas. Nos revolcábamos por la cama, entre continuos gritos y gemidos, buscando cada vez más contacto de un cuerpo con otro, más penetración. Nuestro desenfreno llegó a tal punto, que caímos de la cama y seguíamos unidos y revolcándonos por la moqueta, en la follada más gloriosa que he tenido en mi vida. Éramos como dos animales en pleno celo, incansables, incontrolados, olvidando el mundo que nos rodeaba, inmersos en una lujuria desenfrenada e irracional, con la única obsesión de follar, follar, follar, cada vez más profundo. Yo lo tenía rodeado con mis brazos y piernas, más que besarnos, nos mordíamos, mis uñas se clavaban una y otra vez en su espalda, como temiendo que escapara. Rodábamos por toda la habitación, chocábamos con los muebles y volvíamos a rodar en otra dirección en un frenesí sexual, totalmente incontrolados. De pronto él quedó rígido, quieto y, al sentir yo el primer trallazo de su leche en mi interior, me llegó un orgasmo como jamás sentí en mi vida, un orgasmo infinito, cósmico, galáctico, millones de estrellas multicolores danzaban por mi cerebro, todas mis células vibraban, se disgregaban, explosionaban como una súper nova, mi gozoso placer era expansivo, desde el núcleo de la vida que mi hijo depositaba en el interior de su madre.
Silenciosos, sudorosos, con la respiración aún agitada, ahítos los cuerpos de sensual placer, cada uno rumiando sus recién vividas sensaciones, sin deshacernos del abrazo posesivo con el cual lo tenia envuelto, con mis tetas aplastadas sobre su pecho, nos mirábamos a los ojos con una sonrisa de felicidad, complicidad y amor.
Después en la ducha, mi hijo seguia con su verga muy dura, no había perdido su erección e intentó metérmela por el culo. Yo me encontraba ya muy cansada por tanto ajetreo y tantas emociones vividas y se lo dije. Le pedí que yo quería gozar con él de esa primera follada por el culo, pero que ahora no podia, estaba agotada. Mejor mañana, ya descansados. Tampoco tenia fuerzas ni para hacerle una buena mamada, así que me incliné, apoyé mis manos al borde de la bañera y le ofrecí mi sexo para que lo disfrutara. El inmediatamente, desde atrás, me la metió en el coño casi de una estocada. Agarrado a mis caderas, me bombeó con su hermosa polla, hasta que estalló de nuevo dentro de mi vagina. Yo sentí bienestar, aunque sin llegar al orgasmo. Después terminamos de lavarnos y nos fuimos a la cama y, abrazados, nos dormimos casi enseguida.
Teníamos para nosotros el dia siguiente, sábado, con su noche y parte del domingo, así que, como aquí no cabria todo lo que aconteció en ese tiempo, mejor haré una segunda parte para completar el relato. Os invito a que lo leais porque…. Espero contar todo con la misma sinceridad que hasta ahora.
Os quiero. Carmen
Autor: Carmen
carmenaguirre61@yahoo.es
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te vas a ir al inferno
Hola Carmen Aguirre
Que bueno encontrar tu relato, Realmente se distingue que es vivido y no solo narrado es GRANDIOSA LA EMOCIOJN QUE HAS SENTIDO AL TENER SEXO CON TU HIJO,, REALMENTE TE FELICITO POR TU VALENTIA AL ROMPER TABUES
Te felicito tambien por que tu compartas esas emociones indescriptibles y atraves tuyop poder vivrlas tambien
Muy bueno el relato, el has sabido dar un toque diferente y sensual.
Hola espectro74, agradezco tus palabras positivas hacia mi relato.
Besos,
Carmen Aguirre
Excelente relato llevado con toda naturalidad que refleja lo excelente escritora que eres saludos desde México
Jesus javier
Gracias, Jesus Javier, por tus elogios. Se nota que me quieres muy bien. Besos desde España.
Carmen Aguirre
HOLA CARMEN AGUIRRE
AL FIN ENCUENTRO TU RELATO DONDE HAS TENIDO SEXO CON TU HIJO
ME PARECIO EXELENTE TU REDACCION.
Y SE NOTA QUE NO SOLO ES UN RELATO SINO UNA RELIDAD, O SEA QUE LO HAS VIVIDO..
LA VERDAD TE FELICITO Y EL PRIMER LUGAR QUE HAS LOGRADO TE LO TIENES BIEN MERECIBO
SALUDOS
PRIMITA!!!!!!
YA TE LO HABÍA DICHO PERO TE LO REITERO...
Muy buen relato y sin lugar a dudas hermoso momento el que viviste con tu hijo..
Besos prima querida. Mario
Felicitaciones tu relato a sido premiado con la medalla de oro al mejor relato de Porneia 2009-2010 y mejor relato en la categoría Amor filial y en la brevedad se te hará llegar la medalla ganada .
Se te notificara al mail registrado en la pagina , de no llegar la notificación hacerlo saber a relatosxneia@hotmail.com adjuntando también los datos donde será remitida la medalla y algunos recordatorios .
ke deprabadaaaaaaaaaaaaa como es posible que siendo su propia madre hagas eso, no tienes perdon de dios
EXTRAORDINARIO
Felicitaciones tu relato ha sido elegido finalista del concurso al mejor relato de porneia
Carmensita me habian quedado un par d relatos tuyos sin subir ak esta uno perdon bcitos .
La señorita misteriosa Bcitos .
Señorita misteriosa, pol dió, pol dió, qué generosa eres conmigo. Te gradezco de corazón tu gran elogio a mi relato y te envio un beso con mucho amor.
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