Jugando en Santa Cruz

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Somos una pareja que siempre mantuvimos una relación sexual bastante activa pero podríamos llamarla normal, estamos casados hace 10 años y no somos un par de adonis, mas bien diría que somos una pareja promedio. Yo tengo 40 años y mi esposa tiene 32, la llamaremos Marcela, ella es bajita pero con un cuerpo muy bien proporcionado y sexy, ella acostumbra vestirse con moderación y como comente pese a tener una vida sexual activa nunca pensamos que llegaríamos a abrir nuestros horizontes sexuales mas allá de lo tradicional en la pareja.

Empezamos a leer los relatos de Marqueze por casualidad, inicialmente no le prestamos mucha atención, pero creo que de a poco esto despertó en nosotros deseos que creo que estaban muy bien escondidos en nuestro interior, y la verdad es que los relatos nos excitaban, pero siempre Marcela me decía que no creía mucho sobre la veracidad de los relatos, sobre todo los de zoofilia y aquellos que incluían la participación de desconocidos. A ella no le gustaba hablar mucho del tema cuando salíamos o estábamos en la casa, pero cuando teníamos relaciones y estábamos follando le gustaba que le recuerde algunas escenas de los relatos, sobre todo de aquellos que incorporaban un tercer desconocido, quería que hablemos de lo que habíamos leído y ella se convertía en un verdadero volcán.

En una de esas circunstancias le pregunte mientras tenia mi verga dentro de su conchita si le gustaría realizar algún juego sexual parecido a los que habíamos leído y que si se presentaba la oportunidad ella se animaría a tener un trío ya sea incluyendo a un hombre o a otra mujer, a lo que ella siempre me respondía que si y no solo lo decía sino que lo gritaba, pero esto sucedía mientras estábamos culeando. Cuando pasaba la excitación varias veces intente tocar el tema, pero ella me decía que solo le gustaba hablar de ello mientras teníamos relaciones.

Vivimos en Cochabamba una ciudad de Bolivia, donde la sociedad es bastante conservadora, creo que era por lo que tenía muchos reparos a animarse a hacer realidad cualquier situación o deseo sexual mas allá de los parámetros llamados normales, pero pese a ello comenzamos a hacer algunas cosas que las llamamos "jugar". Algunas veces ella salía con una mini súper cortita y la blusa entre abierta para dejar ver sus pechos, y nos acercábamos a algún transeúnte para preguntar alguna dirección, y luego al alejarnos nos reíamos de la cara que ponían ellos, en otra ocasión le pedí que se sacara su mini y le di una camisa mia, se bajo y fue hasta un snack a comprar dos gaseosas, en el snack estaban dos muchachos de unos 19 o 20 años y si bien no quitaban mirada de sus pechos y piernas, ella me contó que la atendieron prácticamente temblando de nervios por la sorpresa de espectáculo.

Estos pequeños juegos nos calentaban, y al mismo tiempo nos divertían, pero en el fondo ambos deseábamos más. Un día volvíamos de viaje en nuestro auto, era un poco tarde y estábamos comentando un relato que leímos donde la protagonista era llevada por su pareja desnuda en el asiento de atrás y él iba despacio para que la vieran, en eso le dije que ella no se animaba a hacer lo mismo, y sin mas comentario se paso al asiento de atrás y comenzó a desnudarse quedando solo con su tanga y se recostó de frente dejando expuesto su hermoso trasero, yo para no desperdiciar la oportunidad, entre a cargar gasolina y mientras el encargado llenaba el tanque de combustible me baje y para ver que pasaba, le solicite para usar su baño, me retire y me quede observando un poco distante para ver que pasaba, cuando el se acerco a la ventana, creo que primero se asusto porque retrocedió, pero luego se acerco al vidrio trasero y mientras miraba por la ventana se pasaba la mano encima el pantalón a la altura de su miembro, lo deje con el espectáculo unos minutos, luego me acerque y tosí para que se de cuenta de mi presencia, le pague, subí al auto y nos fuimos. En el camino le conté que el encargado se había excitado y le comente que se estaría masturbando en ese mismo instante en su nombre, a lo que ella me respondió que no creía, pero su voz estaba entrecortada por la excitación, le dije que cualquier hombre de solo verla tendría ganas de tirarsela, ella desafiante me dijo que eso decía porque yo la quería, le pase uña pañueleta y le dije ponte de espaldas y tapa tu cara (Eso para que no la reconozcan en la calle), y le dije te voy demostrar que tengo razón, creo que la excitación nos estaba controlando y en el fondo ambos queríamos continuar con este juego, ya casi llegando a la ciudad, me desvié por una vía secundaria y vi un grupo de jóvenes en un parquecito tocando guitarra, paré el auto a unos metros de ellos, me acerque y luego de saludarlos les comente que estaba con mi novia y que ella estaba muy excitada y quería sentir las manos de un joven en su cuerpo, ellos rieron pero se sintió el deseo de todos por acercarse a cumplir su deseo, les dije que por ahora solo podía ser uno porque ella no abastecía para seis, ellos sortearon cual se acercaría al auto a meterle mano como ellos decían, el ganador se acerco a la ventana, me miro y me dijo: es muy rica, yo le sonreí para darle confianza, subí al auto y abrí la ventana, y le dije que tenia cinco minutos para acariciarla, el muchacho empezó por los senos, pero tenia alguna dificultad desde afuera, así que lo hice subir a la parte de atrás, él fue ganando confianza el le masajeaba sus senos y luego paso a agarrarle sus piernas, comenzó a acariciarle su conchita por encima de su tanga, ella se movía suavemente de excitación y él le bajo su tanga y comenzó a masajear su clítoris, Marcela se retorcía disimuladamente de placer pero luego dijo con firmeza basta, y retiro sus manos, el joven se bajo y el juego termino, nos fuimos a mi casa e hicimos el amor como locos, creo que nunca ella estuvo tan caliente como esa noche, después hablamos de lo sucedido, ella inicialmente me reclamo por haber permitido que un extraño la tocara pero luego reconoció que le había gustado.

Pero el destino nos tenia una sorpresa mayor, viajamos a los pocos días a Santa Cruz, otra ciudad, y nos alojamos en un apart hotel, la sala y el comedor estaban en la planta baja y el dormitorio en la planta alta, como era verano hacia bastante calor pese al aire acondicionado, yo tenia que presentar un trabajo al día siguiente, y me instale en la sala para revisarlo, Marcela se encontraba en la planta alta viendo una película, por el calor que hacia me dio sed, así que le pregunte si gustaba tomar alguna bebida, y me dijo que si, solicite al restaurante dos bebidas, a los pocos minutos llego a la puerta el camarero, un muchacho de unos 25 años educado, dejo las bebidas en la mesa, y como yo estaba trabajando le pedí que le subiera su bebida a mi esposa, cuando el bajo estaba nervioso y colorado como queriendo salir corriendo del departamento, le di su propina y subí a ver que sucedió, y vi a mi esposa prácticamente desnuda, tan solo con su tanguita, pero con una sonrisa erótica que intentaba disimular.

Le pregunte que había pasado y ella me comento que después de bañarse por el calor se había recostado así a ver la película y que estaba dormitando cuando vio la silueta del camarero el mismo que primero dejo el vaso en la mesita y luego casi se cae por mirarla. Yo me acerque a ella y le di un beso, empecé a acariciarla y al llevar mi mano a su conchita, esta estaba mojada, la situación la había dejado totalmente excitada, no perdí tiempo y comenzamos a hacer el amor, le pregunte si quisiera "jugar" aprovechando que allí nadie nos conocía y mucho menos el camarero, ella estaba tan excitada que sin pensarlo me dijo que si, llame nuevamente al restaurante y pedí nuevamente dos nuevas bebidas, hasta la llegada del camarero me encargue que Marcela se mantuviera súper excitada, cuando tocaron a la puerta, baje, abrí la puerta y cuando el camarero entro le dije si le había gustado ver a mi esposa desnuda, él se disculpo y quiso explicarme la situación, pero le dije que no solo podía verla, sino que si el quería podía tocarla, primero dudo, pero el deseo pudo mas y asintió con su cabeza, le dije que espere unos dos minuto y luego suba, yo subí, me eche de espaldas y la coloque en mi encima ella tomo mi verga y la dirigió a su concha, ella comenzó un frenético movimiento con mi verga en su concha, al rato el camarero subió, y ella no lo vio porque le daba la espalda, le hice una seña para que empiece a tocarla, al sentir que un extraño la estaba tocando en sus senos, ella comenzó a gemir de placer, luego el bajo sus manos a sus piernas y empezó a acariciar todo su cuerpo, siempre desde atrás pasando sus manos por cada rincón de su cuerpo, ella gemía de placer, prácticamente le tomo la mano al camarero y ella le dirigía a los lugares de su cuerpo que quería que le explore, se inclino y después de besarme me dijo que quería chupar mi verga, se coloco dejando su trasero expuesto y comenzó a chuparme, el camarero comenzó a manosearla con total libertad y a su gusto, ella estaba descontrolada por el placer, el camarero comenzó a apoyar su verga en su trasero todavía con el pantalón puesto, ella busco a ciegas la verga del camarero y comenzó a tocarlo encima de su ropa, luego quiso sacar su verga del pantalón, pero no podía, el camarero libero su verga y ella empezó a masturbarlo de forma alocada prácticamente lo estaba estrujando, después de un rato en esta posición dejo de chuparme, nuevamente me beso, me miro y me dijo al oído: quiero ser tratada como una perra, yo le dije que quieres hacer, ella me dijo todo, le pregunte si quería que él le clave su verga, ella callo, y me beso nuevamente, entonces le dije que me diga que era lo que quería, ella me susurro: quiero que el me culee, ante este pedido le pase al camarero un preservativo de la mesita del velador, el sin hacerse rogar se lo coloco y se la clavo en la concha de un solo envión, ella comenzó a gemir y a gritar de placer, era mas la situación nueva que estábamos viviendo que el placer por la penetración, busco desesperadamente mi verga y se la metió nuevamente mi verga a su boca y empezó a mamarla con desesperación y casi violencia, cuando sintió que estaba por terminar, me prohibió hacerlo, me dijo que quería sentir mi leche en su concha, quería que la culee después de él, quería sentir mi verga quería que la culee como a una perra, hasta entonces en todos los años de casados ella nunca había usado ese tipo de lenguaje.

A los minutos el camarero termino, saco su verga de su concha y se retiro a la planta baja para arreglarse y retirarse, ella me miro con una sonrisa de satisfacción y me pidió que la culeara, eso hice, ella estaba como un verdadero volcán pronto a hacer erupción, en cuanto sintió mi verga en su concha me dijo que siempre había querido ser cogida por un extraño como una verdadera perra. Esa noche tuvimos sexo como locos, por la mañana prácticamente desayunamos sexo.

Yo prácticamente me perdí en mi trabajo hasta entrada la noche, al llegar ella me dijo que quería salir a dar una vuelta. Yo tenia que ir al aeropuerto a retirar unos planos y ella para salir escogió su vestido mas corto, yo no me percate que no tenia ropa interior hasta ver que el taxista acomodaba su espejo retrovisor de rato en rato y vi a mi esposa que de rato en rato abría sus piernas y le mostraba su conchita, me sonrió, me tomo de la mono y mientras me besaba llevo mi mano a sus piernas e hizo que empiece a acariciarla, este juego me éxito, y le pedimos que nos llevara al aeropuerto, en el camino fuimos besándonos y tocándonos como si estuviésemos solos, el taxista una persona mayor, no perdía detalle de lo que pasaba en su asiento de atrás, cuando llegamos al aeropuerto Marcela se bajo a recoger los planos, mientras tanto yo le dije al taxista que disculpe el espectáculo, a lo que me respondió que era de mente abierta y que no había problema, pero haber si dejaba por lo menos una tocadita y rió. Al retornar del aeropuerto le pedimos que nos lleve a conocer una urbanización que esta un poco alejada, luego cuando estuvimos en un lugar solitario, sin mas ni mas, ella saco mi verga y se la metió en su concha sentándose sin importarle el taxista, el pobre taxista ya no sabia que hacer, así que le dije, si quiere puede tocarla mi amigo, el no se hizo rogar y empezó a meterle mano por todo lado, ella comenzó a gemir y al rato me dijo que quería ser nuevamente una perra, pero empezaron a pasar algunos autos y nos dio miedo, así que volvimos al hotel, el taxista entro con nosotros por la puerta de garaje, ella se quito la ropa, se tiro en la cama y me miro como diciéndome con la mirada que le pase un preservativo al taxista para que la culee, eso hice y el comenzó a culearla, no demoro mucho, creo que porque estaba demasiado excitado, pero duro lo suficiente para satisfacerla.

Como con el camarero, después que el taxista termino me pidió que la culeara como a una perra que quería mi leche, no se que rato se fue el taxista, pero si se que nosotros continuamos hasta altas horas de la noche. Esta aventura en Santa Cruz a cambiado toda nuestra vida sexual, si tienen alguna fantasía o deseo, no se repriman no tengan miedo, les puedo asegurar que eso va a mejorar su relación de pareja. Si tienen algún comentario escríbannos a nuestro mail: eroscochabamba bolivia.com

Eroscochabamba

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